Cuando nos enfadamos

El psicólogo G. Loewenstein ha llevado a cabo una extensa..

Cuando nos enfadamos

El psicólogo G. Loewenstein ha llevado a cabo una extensa investigación sobre los estados frío a caliente.

Un estado caliente es aquel en el que las emociones son muy intensas y tenemos una gran urgencia de hacer o dejar de hacer algo: un estado frío es aquel en el que la intensidad de las emociones es baja y la mente racional tiene más peso en el proceso de decisión.

Pensamos, y por lo general actuamos, de muy distintas maneras dependiendo del estado en el que nos encontramos Por ejemplo, la investigación realizada por Daniel Gilbert demuestra que cuando se hace la compra con el estómago vacío se compra mucho más que cuando se hace con el estómago lleno. Los compradores hambrientos sobrevaloran lo que pueden comer, ya que tienen ansia de comida. Ir a comprar con el estómago vacío es relativamente inofensivo; no obstante, la decisión de actuar cuando estamos en un estado de ansiedad o un calentón puede tener consecuencias extremadamente nocivas.

Las peleas provocadas por problemas de tráfico son el típico ejemplo del peligro de actuar en un estado de ansiedad. Obviamente, los adolescentes también tienen muchas más probabilidades de no practicar sexo seguro cuando se sienten excitados por muy conscientes que sean de los riesgos que puede suponer para su vida.

Todos hemos tenido momentos en los que nos hubiera gustado volver atrás en el tiempo y borrar lo que habíamos dicho o hecho El simple hecho de etiquetar una situación como en caliente puede ser muy útil para afrontarla de una forma más racional.

Al etiquetar la situación no nos vemos inmersos en ella y podemos reaccionar, dando un paso atrás para observarla. Cuando somos conscientes de nuestro estado, nos resulta más fácil tomar las precauciones necesarias en un encuentro sexual, o de decidir hacer una pausa para enfriarnos cuando notamos que estamos a punto de enfadarnos

 

Leído en “Elige la vida que quieres”


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